ROCIO perdió a su madre cuando tenía nueve años. De su padre no sabe nada, sólo que fue un pobre forastero
que no quiso hacerse cargo de ella ni de su madre. BALBINA, la mejor amiga de su mamá, se encargó de criarla y amarla como
si fuera su propia hija. Rocío adora a Balbina, que es viuda y tiene un hijo muy apuesto llamado FERNANDO, cuatro años mayor
que ella.
La infancia y adolescencia de Rocío y Fernando fueron humildes, pero vivieron muy felices en Huipeo,
un pueblo del estado de Michoacán. Fernando siempre fue ambicioso, soñaba convertirse en un exitoso profesional. Rocío sólo
soñaba con amarlo. Su máxima ilusión era casarse con él, frente a un altar, vestida de blanco.
Un día, Fernando le compró a Rocío una máquina de coser y ella aprendió a usarla. Cosía para las chicas
del pueblo, tan humildes como ella; por las noches ayudaba a Fernando con sus estudios. El siempre sacaba buenas notas, y
su madre trabajaba sin desmayo para pagarle la carrera en la mejor universidad de México.
Fernando viaja a la capital a estudiar un postgrado y trabajar, las dos mujeres trabajan mucho para
ayudarlo a costear sus estudios. Balbina en el negocio de la cocina, Rocío cosiendo vestidos sencillos para las chicas de
su pueblo, hasta que llega a confeccionar su primer traje de novia para una gran amiga que va a casarse. Fernando vuelve para
estar presente en el matrimonio de MILI donde Rocío recibe un ramillete de novia artificial. Rocío y Fernando concretan la
fecha de su próxima boda que será dentro de dos meses. Pero Fernando guarda un gran secreto; desde hace tiempo está saliendo
con BRENDA, hija del dueño de la empresa donde trabaja. Brenda es caprichosa; se obsesiona por este hombre. Esta relación
hace sentir culpable a Fernando, pero su amigo ISMAEL le insiste que lo mejor que ha podido pasarle es que la hija del dueño
quiera estar con él. Le aconseja olvidarse de la novia de provincia y de toda su vida anterior.
Brenda anuncia públicamente su noviazgo con Fernando, pero ya todo está listo para su boda con Rocío
en Huipeo. Ella ha confeccionado su propio vestido de novia para casarse con él.
El mismo día de la boda, Rocío se queda plantada en la iglesia y recibe una llamada telefónica: Fernando
ha fallecido en un accidente. El shock es inmenso para Rocío y Balbina. Pero la verdad es otra, Fernando ha fingido su propia
muerte para casarse con Brenda, se siente muy mal por causarle un dolor tan grande a su madre y a su novia. Se arrepiente,
pero Ismael promete ayudarlo a comunicarse con Balbina. Piensa que por ser su madre le guardará el secreto. Respecto a Rocío,
opina que lo mejor es que ella piense que en efecto Fernando murió.
Rocío y Balbina se llenan de coraje y deciden viajar a la capital con el fin de averiguar el extraño
deceso de Fernando. Se encuentran con Ismael que las lleva al cementerio. Allí, las dos mujeres lloran sobre la supuesta tumba
de Fernando. El las presencia a lo lejos, no puede soportarlo.
Aprovechando una breve ausencia de Rocío, Ismael conmina a Balbina para encontrarse con él pero Ismael
la lleva al departamento que comparte con Fernando y ella se reencuentra con Fernando que le cuenta que simuló su muerte para
no presentarse a la boda y que ha negado su humilde pasado para casarse y ascender socialmente con la millonaria Brenda. Fernando
ha creado toda una mentira a pesar de amar a Rocío. Pero Balbina no puede ocultarlo y le confiesa la verdad a Rocío.
Rocío enloquecida de dolor averigua donde será la boda de Fernando y Brenda. Balbina quiere impedirla,
pero Rocío no se lo permite y toma un taxi. En el camino ambas son presas de sus nervios y para colmo de males, el chofer
que las lleva se pierde y llegan tarde a la iglesia. Encuentran a una pareja de jóvenes millonarios que también han llegado
tarde a la boda y se acercan a ellos. Estos las miran mal pero terminan informándoles que los novios han organizado una gran
recepción en un lujoso club. Al llegar, se acercan a la puerta y el vigilante no las deja pasar, no tienen invitación. Además
lucen muy ordinarias. Sólo llegan a ver a través de un hermoso ventanal a Fernando bailando con su sofisticada esposa. A Balbina
se le salen las lágrimas. Rocío disimula su ira e impotencia. Algunos invitados que van llegando las miran de pies a cabeza,
despectivamente. Rocío y Balbina se van. Fernando no las ve.
Rocío sufre mucho pero se llena de valor y decide quedarse en la capital con su madrina. Rocío jura
que ella le dará una lección a Fernando, si de dinero se trata ella también lo tendrá, pero de una manera honesta, sin negar
su pasado humilde y sin olvidar los esfuerzos de Balbina compartiendo con ella todos sus logros.
Rocío y Balbina se establecen en la capital y viven en Huipulco, en una habitación que renta MANUEL,
quien vive con sus hijas MOLLY y JANET. En ese mismo barrio vive DANIEL, un apuesto joven que conoce a Rocío, desde el inicio
ambos congenian, A Rocío le atrae pero su dolor reciente le impide amarlo. Daniel queda fascinado de su belleza y temple aunque
nota mucha tristeza en su mirada.
Llegan las cosas de Huipeo traídas por Milagros, entre ellas la máquina de coser y el ramillete de
novia artificial que a pesar de todo, Rocío siempre guardará. Este le da fuerzas para salir adelante.
Pasan los días, y Rocío y Balbina se van acostumbrando a su nueva vida en la capital mientras, Fernando
y Brenda han ido a pasar una larga luna de miel en el extranjero.
Gracias a Molly, y también a Daniel, Rocío conoce a GUSTAVO y ZOILA, unos hermanos que son vecinos
del barrio. Molly muere de amor por Gustavo porque ella sólo ama a los hombres uniformados y Gustavo es de la Fuerza Aérea.
Zoila es una simpática enfermera, que le da clases de primeros auxilios a Rocío y como un cachuelo le pide que la ayude a
cuidar a una señora que está un poco delicada luego de someterse a una liposucción. Esta señora resulta ser ESTELA, suegra
de Fernando. Sin querer, Rocío conoce el sofisticado y nuevo entorno de su ex novio. Balbina se queda viviendo en casa de
Molly y trabaja con Manuel, quien guarda un profundo resentimiento y dolor ya que su mujer lo abandonó por irse con otro hombre.
Mientras tanto, Rocío se gana el respeto y aprecio de Estela y su esposo, el poderoso GUILLERMO, ellos ignoran que Rocío es
la humilde y humillada novia de Fernando.
Cuando Fernando llega de su luna de miel con Brenda, se encuentra con Rocío en la casa de sus suegros.
Zoila ha conseguido otro trabajo, pero Estela se ha encariñado con Rocío y le ruega que se quede unos días más para ayudarla
hasta estar totalmente restablecida. A Rocío le conmueve esta súplica y se queda. Fernando vive días llenos de tensión y Rocío
también pero necesita el dinero de su trabajo. Sus días transcurren entre esa casa y el barrio donde vive Balbina, Molly,
Janet y Zoila que se convierten en sus inseparables amigas. Además Daniel se va convirtiendo en una persona muy especial para
Rocío. Ella cuenta con todo su apoyo emocional, sin imaginar que Guillermo quiere acercarse a toda costa a Daniel que es su
hijo ilegítimo.
Daniel rompe su relación sentimental con la ambiciosa y calculadora VERONICA. Ella lo quiere pero detesta
que Daniel sea pobre. Para Verónica el dinero es muy importante, por eso es amante del poderoso Guillermo sin saber que es
padre de Daniel ya que el no lleva su apellido. Este dato tampoco lo sabe Rocío, ella ignora que Daniel es medio hermano de
Brenda, la esposa de Fernando, su ex novio.
En un momento, Fernando aborda a Rocío y le pide ser su amante, pero Rocío lo rechaza enérgicamente.
Durante el tiempo que trabaja en la casa de los Montero y teniendo a Fernando cerca, Rocío llega a una conclusión: ahora este
hombre le parece tan poca cosa que el amor que parecía infinito se ha acabado. Ya no lo ama.
Por su parte, Guillermo empieza a sentirse viejo y piensa que todo lo que construyó con esfuerzo en
su fábrica se irá por la borda si no lo deja en manos de alguien que lo merezca y sea capaz de continuarlo. No confía en su
hija Brenda, sabe que ella quiere que Fernando sea quien dirija la empresa y además sigue siendo muy inmadura y caprichosa.
Guillermo no soporta a su yerno. Por eso busca el perdón de su hijo Daniel, al que considera inteligente y con quien tiene
una deuda moral, para que ocupe un puesto importante en su empresa. Daniel ha estudiado administración de empresas y es un
típico joven que no encuentra trabajo por la crisis económica. Pero Daniel no quiere saber nada de Guillermo, a pesar que
su madre ESPERANZA le aconseja lo contrario. Esperanza vive una relación tormentosa con JULIO, un hombre inescrupuloso. Daniel
no lo soporta, ha prohibido la entrada de Julio a su casa porque es un hombre muy violento y maltrata a Esperanza. Pero Julio
no le hace caso y la va a buscar a su casa constantemente. Esto genera fuertes discusiones entre ellos.
Con el correr del tiempo, Daniel nota las abismales diferencias entre Verónica y Rocío. Ella igual,
sin proponérselo se enamora cada vez más de Daniel y por fin surge un intenso y gran amor entre ellos. Mientras Verónica utiliza
todo su tiempo y energía para amarrar a Guillermo. Verónica ansía que Guillermo se divorcie de Estela y se case con ella.
Pero aún no lo logra.
Daniel vive los momentos más felices e intensos de su vida con Rocío, quien deja de trabajar en la
casa de los Montero ya que Estela se repone. Rocío consigue trabajo en la sastrería de Manuel, no desaprovecha esa oportunidad.
Guarda la ilusión de especializarse en la confección de trajes de novia más adelante.
Daniel continúa teniendo problemas en su casa con Julio y su madre que culmina con una situación límite
que obliga a Daniel a enfrentarse a un aterrador dilema moral. Una noche, encuentra a su madre completamente ebria frente
al cadáver de Julio. Esperanza reacciona pero no recuerda nada de lo ocurrido. Todo parece indicar que ella lo mató accidentalmente.
Esperanza implora ayuda, teme que la culpen, no soportaría ir a la cárcel. Daniel espantado, idea un plan macabro que marcará
su vida: debe desaparecer el cadáver de Julio y así salvar de la prisión a su madre. Daniel confundido lleva a enterrar el
cadáver a un descampado sin imaginar que Verónica y su hermano MATEO lo siguen y presencian su inevitable acción.
A Verónica le cuesta creer que Daniel haya "matado" a Julio pero el hecho la hace dudar. Sin embargo
decide callar, porque a pesar de todo le tiene cariño y no quiere perjudicarlo. Luego, Daniel comenta lo sucedido con Esperanza
y ambos pactan en callar para siempre ya que Julio no tenía parientes en la capital y nadie reclamará su ausencia. El hecho
dejará profundas huellas en ellos, sobre todo en Daniel que vivirá atormentado con ese cargo de conciencia.
Daniel ni siquiera lo comenta con Rocío por temor a perderla y por no perjudicar a su madre. Cuando
ella pregunta por Julio él le dice que terminó con Esperanza y que se fue de viaje. Ella le cree. El amor entre los dos es
cada vez más grande. Rocío empieza a curar sus heridas, gracias a Daniel ama otra vez. Ha logrado olvidar a Fernando definitivamente.
A pesar de ello, la familia Montero descubre las mentiras y los malos manejos de Fernando en la empresa.
Brenda lo defiende, cada vez está más obsesionada con él. Es un amor enfermizo. Fernando no puede soportar perderlo todo y
se aferra a su esposa como una tabla de salvación a pesar de no amarla. Por un malentendido, Fernando cree que Rocío fue quien
planeó todo para perjudicarlo. Rocío le jura que no, que nunca le interesó vengarse. Fernando loco de rabia no le cree y junto
con Verónica que se convierte en su aliada -a ambos los une el deseo de apoderarse de la fortuna de los Montero- empiezan
por vengarse de Rocío que empieza a utilizar su ingenio para promocionarse con la clase media de la ciudad. Comienza a abrirse
paso.
Rocío se hace muy amiga de una empleada doméstica que trabaja en una bellísima casa y miente graciosamente
a sus clientas diciendo que su atellier queda ahí. Rocío entra y sale de esa casa con la ayuda de la empleada y cuando las
chicas la recogen con el fin de que vaya a entallarlas en sus casas, ella sale como si nada de la gran mansión. Pero su verdadero
taller queda en un barrio humilde donde Rocío cose con su ayuda y la de Janet y otras operarias que han aprendido mucho de
ella. Luego, por la misma Molly y Gustavo, Rocío consigue ganar una enorme licitación para confeccionar los uniformes de los
cadetes y oficiales de la FAM. Trabajan más que nunca, hasta los domingos, de día y noche. A las siete de la mañana, Rocío
ya está frente a su maquina de coser, las siete y cinco ya es tarde para ella. Molly y Janet reniegan pero igual le siguen
los pasos. Rocío termina sus clases de alta costura y cada vez le va mejor. Daniel la ama y la admira más. Ponen fecha de
boda para su próximo matrimonio.
Mientras, Verónica y Fernando ejecutan un plan, contra Guillermo. El propósito es que éste deje por
fin a Estela para casarse con Verónica. Ella logra quedar embarazada de Guillermo: un hijo la unirá para siempre a él y su
dinero. Pero su decepción es grande cuando Guillermo no quiere hacerse cargo de ese niño, inclusive le propone perderlo. Guillermo
le confiesa a Verónica que tiene otro hijo al que le dará las riendas de la empresa tarde o temprano, pero no le dice de quien
se trata. Termina con ella.
Verónica y Fernando atan cabos y descubren que el hijo ilegítimo y heredero de Guillermo es nada menos
que Daniel y se proponen separarlo de Rocío. Verónica le hace creer a Daniel que Rocío planeó una venganza porque nunca pudo
olvidar a Fernando, que fue su novio en Huipeo. Y el propio Fernando le miente diciéndole que ha vuelto con ella y que incluso
han mantenido relaciones íntimas varias veces. Daniel decepcionado, "entiende" porque Rocío nunca le comentó que Fernando
fue su novio y por qué se quedó trabajando en la casa de los Montero. Verónica, por su parte, le cuenta a Daniel que ella
lo vio casualmente cuando enterró el cadáver de Julio. Daniel no puede creer que Verónica sepa el secreto, ella finge, le
dice que no lo delató porque nunca lo olvidó. Daniel queda impresionado. No sabe que toda esta conversación ha sido grabada
por la malvada Verónica que cita a Rocío en un lugar apartado para chantajearla, antes que Daniel hable con ella.
Verónica le dice descaradamente a Rocío que sigue amando a Daniel y que ha inventado una argucia para
separarlos. Rocío enfurecida se le tira encima pero Verónica la detiene y se encarga de hacerla callar. La chantajea con el
asunto del cadáver. Rocío recién se entera del hecho y queda pasmada. En un principio no le cree, pero Verónica utiliza la
grabación. Rocío entiende porqué desapareció Julio, porqué en un momento Daniel estaba tan extraño. Verónica termina el chantaje:
si Rocío la delata, Verónica simplemente se comunicará con la policía y meterá a la cárcel a Daniel y a Esperanza. Según ella,
prefiere encarcelarlo a verlo con Rocío. Rocío entonces, calla por amor y termina con Daniel. No llegan a casarse. Rocío queda
destrozada. Ambos quedan dolidos, decepcionados uno del otro.
Daniel se deprime y Verónica aprovecha la situación para reconquistarlo, pero es inútil. Daniel solo
piensa en Rocío y Verónica tiene que emborracharlo para tener relaciones con él. Ahora Verónica ya tiene el pretexto para
decir que el hijo que espera es suyo. Daniel cae en la trampa y decide casarse con Verónica sin sospechar sus secretas intenciones.
No puede desamparar a "su hijo", que en verdad es hijo de Guillermo. Ponen fecha de boda.
Verónica le increpa a Guillermo que ya no será padre sino abuelo. Guillermo queda atónito. Pero no
la desenmascara, ya que Verónica utiliza el mismo asunto del asesinato de Julio, el cadáver y la grabación de Daniel para
chantajearlo. Verónica le dice lo mismo que le dijo a Rocío. Si ella habla, Daniel y Esperanza irán a la cárcel. Guillermo
queda entre la espada y la pared: por un lado quiere dejarle la empresa a su único hijo hombre y por otro detesta la idea
que se acueste con su antigua joven amante. Se siente impotente. Sin embargo, considera que lo único que le queda por el momento
es usar a Verónica como anzuelo para que ella lo acerque a su hijo. Verónica acepta el trato y lo festeja con Fernando.
Rocío sufre terriblemente al enterarse del próximo matrimonio de Daniel y Verónica, una vez más ante
sus ojos pierde el amor. Pero esta vez al verdadero amor de su vida, aunque crea que Daniel es cómplice de un asesinato. Rocío
vuelve a sacar fuerzas de su flaqueza y sigue luchando para salir adelante. Ella posee una gran energía y mucho temple. Siempre
guarda su ramillete de novia que le mueve las fibras más profundas pero a la vez le da fuerzas para luchar con más ahínco
y entrega. Le llueven las ofertas, hasta que una importante revista de modas le hace una entrevista. Le sirve de espaldarazo.
Verónica y Daniel se casan. Pero Daniel no ama a Verónica y ese matrimonio se convierte en un infierno.
Fernando sigue hundiéndose mientras Rocío sigue escalando posiciones. Los solteros más codiciados la llenan de halagos, la
invitan a los mejores sitios pero Rocío no acepta invitaciones, no sale con hombres, no llora, no se queja, sólo trabaja con
tenacidad y ahora sí abre su propio atellier en un lugar exclusivo al que llama "La Casa Roshel", especializada en alta costura
en trajes de novia. Las mujeres la adoran, los hombres caen rendidos a sus pies. Las novias más elegantes de la capital que
antes la ignoraban hacen cualquier cosa por acercarse a ella, por llevar un vestido de novia diseñado y confeccionado en la
Casa Roshel. Mandan a sus choferes para que la recojan de donde sea con tal que Rocío las atienda personalmente. Las revistas
de moda no hacen más que publicar sus creaciones, los modelos originales sólo pueden adquirirlos las adineradas... y sus inseparables
amigas, a ellas se los regala; las copias abundan en las casas de novia del centro. Rocío llega a la cima, Fernando continúa
en descenso. El tiempo pasa.
Daniel ve siempre a Rocío en las revistas. Hermosa, admirada. La recuerda a cada momento. No deja de
amarla y no deja de recordar a la muchacha sencilla que conoció y que se convirtió con el tiempo en una diva de la moda, altiva,
sofisticada y distante. Una mujer rica y famosa, que ha vestido de novia a la mayoría de mujeres elegantes de la ciudad pero
que aún no se ha casado. El sabe que ella también lo recuerda.
Daniel es un amoroso padre de un niño (al que cree su hijo sin saber que es su medio hermano) y trata
de darle todo lo mejor. Verónica con la convivencia se ha llegado a enamorar realmente de él y sufre porque no consigue su
amor. Fernando es descubierto por Brenda que le hace la vida imposible, humillándolo hasta llegar a límites insospechados.
Fernando no cesa de pedirle perdón a Rocío que no lo acepta. El aprende a golpes que la vida da muchas vueltas.
Rocío comparte todos sus logros con sus amigas de siempre y especialmente con Balbina que sufre al
ver a su hijo Fernando derrotado. Balbina hace lo imposible para que Rocío perdone a su hijo, pero el corazón de Rocío sólo
le pertenece a Daniel. Ella tampoco puede olvidarlo.
Más adelante, Daniel descubre que el niño que creía su hijo, es hijo de Guillermo Montero, su padre.
Deja a Verónica para volver con Rocío y juntos descubren al verdadero asesino de Julio que resulta ser Guillermo. Por su parte,
Fernando aprende que todo se paga en esta vida y Balbina, a pesar de sufrir por su hijo, vive contenta al lado de Manuel y
ve con alegría que Rocío al fin es feliz de verdad al lado de Daniel. Guillermo se entrega y va a la cárcel, Brenda hace las
paces con su hermano y juntos trabajan en la empresa con Estela que también aprende a quererlo. Rocío abre una cadena de tiendas
y Roshel se posiciona como nombre y marca de prestigio en el más alto nivel internacional. Y lo más importante: Rocío por
fin contrae nupcias en una iglesia, cumple su sueño al casarse con Daniel, el hombre que ama, vestida de blanco y usando el
ramillete de novia, que a pesar de ser sencillo, siempre guardó con ilusión.