Pedro Solís, un joven garzon de clase media-baja más conocido como Pelluco por su familia
y amigos, encuentra un día a un hombre idéntico a él. Sin encontrar una explicación al extraño hecho, toma la identidad de
esa persona (Rodolfo Ruttenmeyer) ya que este sufrió un accidente y perdió la memoria. Rodolfo es recibido y cuidado
por la familia de Pelluco, quienes creen que es él. Pelluco, a su vez, trata de buscar la respuesta a lo que vio ese día mientras
vive como un hombre de negocios junto a su esposa Fernanda y su hermano Ignacio.
Fernanda engaña a Pelluco con su hermano, pero con la nueva personalidad de su marido comienza a sentir
verdadero cariño por él. Ignacio, celoso por el éxito de Pelluco en la empresa de su padre, busca alguna forma de humillarlo
y quitarle el puesto de gerente.
Rodolfo, al no recordar nada, toma el lugar de Pelluco trabajando en el Mercado Central, donde Pelluco
trabajaba antes de tomar su lugar. La personalidad de Rodolfo es totalmente distinta a la de Pelluco quien es más extravertido.
De hecho, se entera de que una chica del barrio de Pelluco está embarazada de él, y ella cree que Rodolfo es el padre de su
hijo.
Pelluco y Rodolfo eran hermanos gemelos pero Rodolfo fue prácticamante vendido a una familia acomodada
debido a problemas financieros que no permitían a su familia mantener a ambos niños. Maitén y el Chingao, padres de los gemelos,
van a vivir a Santiago sin saber que su hijo Rodolfo estaba también en la ciudad. El Chingao es llevado a la carcel debido
a negocios ilegales, pero regresa a su casa cuando llega Rodolfo.
Tras muchas peripecias y malentendidos, los gemelos descubren todo lo sucedido y Camilo, dueño de la
empresa, se entera de los planes de Ignacio para robarse el dinero. Ignacio amenaza a Rodolfo y Pelluco con un arma ya que
habían arruinado todo, los hermanos atacan a Ignacio pero este dispara y la bala alcanza a Pelluco. Pelluco muere en el hospital.